En los últimos días, debido a la emergencia migratoria, aparecen distintos testimonios de políticos/as que apuntan a que los problemas causados por los flujos se deben solucionar desde el apoyo al desarrollo en sus países de origen.

Es más, utilizan cooperación al desarrollo cuando quieren decir pagar a otros países para que no dejen salir a sus ciudadanos/as. Esto es dar dinero para fortalecimiento de fronteras, formación de la policía fronteriza, fondos para motivar a los líderes locales y que no les dejen salir o como hizo el gobierno de Zapatero en la época de “la crisis de los cayucos” ofrecer dinero para proyectos de cooperación al desarrollo a cambio de que los países de origen se tomaran más en serio el control de salidas. Esto está muy documentado tanto en el caso de Marruecos como de Senegal.

Estamos ante una urgencia humanitaria y las medidas a tomar también son de urgencia. De nada sirven palabras vacías y promesas que a día de hoy y de forma inmediata nada pueden solucionar. Si hablamos de países en conflicto es de ingenuos (por no decir algo más duro)  creerse que la cooperación al desarrollo tiene algo que hacer (más allá de lo que pueda hacer la ayuda humanitaria). Si lo hacemos de países cuyos problemas son otros tampoco tiene sentido porque si algo nos ha demostrado la cooperación al desarrollo es que (sin tener en cuenta los proyectos que han sido un total fracaso) los avances que consigue son lentos.

Además, no son las personas más empobrecidas ni de los países más pobres las que migran, se necesita una cierta capacidad económica para hacerlo y a veces se produce la paradoja de que la cooperación al desarrollo propicia esta capacidad y es en ese momento en el que la persona se plantea migrar. Por otro lado ¿cuánto dinero estarían dispuestos a invertir?, y aunque fuera muchísimo, es todo tan complejo y deben intervenir tantos agentes que ni siquiera es cuestión sólo de dinero.

Más allá de la cooperación al desarrollo, por supuesto sería genial que los gobiernos tomaran conciencia sobre lo que producen cuando permiten jugar con el precio del trigo y por lo tanto con el hambre de muchos/as. También sería una maravilla que se dejaran de acaparar tierras de cultivo para producir biocombustibles o que se controlara de forma seria el comercio de armas. En definitiva, un análisis y respuesta adecuada a los problemas que han generado y generan los países ricos. Pero esto tampoco hace que a corto plazo las personas no se vean forzadas a migrar. Por lo tanto, aunque esto sea imprescindible si realmente se quieren atajar las causas que motivan las migraciones forzadas, poco sirven para proteger a todas las personas que están deambulando por esta Europa que decide mirar al otro lado y divagar.

Señores y señoras, estamos en un momento de emergencia, vamos a actuar en consecuencia. Dejemos los miedos y los esquemas con los que se ha estado tratando el tema hasta hoy. Busquemos otras formas, porque con las “soluciones” que se están poniendo sobre la mesa parece que esperamos a que pase el chaparrón, caiga quien caiga mientras tanto. 

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